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Nos vas a buscar y nos vas a escuchar!!!!

Desde hoy Yo Argentino Radio también se puede escuchar desde el Portal de Noticias www.patagoniainvisible.com Gracias a Federico Garcia por dejarnos formar parte de Patagonia Invisible.
Celebramos este trabajo colaborativo, creemos firmemente que es la mejor forma de crecer.
Noticias y buena música para disfrutar las 24 hs.



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EL ÑOQUI DE MI LABURO

Por: DIEGO METON 

El ñoqui de mi laburo venía a trabajar todos los días ocho horas. De 9 a 17 Hs. A veces llegaba tarde y se quedaba un rato más. 
A veces se quedaba fuera de horario porque tenía que terminar no sé qué cosa. A veces comía en la computadora cerrando informes otras se iba a vaguear al comedor malgastando la plata de todos osando comer un plato de comida en media hora.
El ñoqui de mi laburo tiene dos pibes y una esposa, estaba garpando una hipoteca. 
Se lo veía contento porque se iba a ir unos días a Córdoba después de mucho esfuerzo. 
El ñoqui de mi laburo tenía un par de proyectos para hacer en la oficina. 
Un día al ñoqui de mi laburo lo llamaron desde la casa avisándole que le había llegado la carta documento que anunciaba su despido.
El ñoqui no la recibió en mano porque estaba en la oficina. Los ojos llorosos y la cara de desesperación del ñoqui cuando oyó la noticia no me movieron ni un pelo. Lo tenía merecido. Si es un ñoqui.
Por lo menos eso dicen los diarios.


Publicado en www.sincensura.com.ar


LOS BILLETES DEL PAIS REBAÑO

Tomo prestada esta reflexión que me parece muy buena. Ángel un amigo y un tipo comprometido y con pensamiento. Gracias por estas lineas. 

Por Ángel Serra. 
Deshistorizar la política, pretender desconocer el conflicto social a través de la anulación de nuestro pasado, conlleva la banalidad de una realidad ilusoria: la de vivir en un país utópico donde reinan la alegría, la concordia y la amnesia.
Deshistorizar la política es un imperativo categórico de ese uno por ciento que entiende que el manejo del Estado debe quedar al margen de las mayorías para ser tutelado y ejecutado en primera persona por banqueros, lobbistas, gerentes 
 o tecnócratas.

Algo que leer...

"El cielo cierra a las cuatro" 

Por: Zepol 

Doña Guadalupe era una mujer de edad madura que desde el año nuevo se había vuelto loca. Esta anciana no era como esas personas que de vez en cuando tienen sus momentos de lucidez, sus relámpagos de formalidad, sus períodos en los que traban sus razonamientos con una concatenación tan perfecta y tan ajustada a los cánones de la escolástica que sus parientes acaban más confundidos que antes y se cuestionan si aquel hablar con tanta propiedad no sería un síntoma más de la enfermedad.

No. Doña Guadalupe era loca a tiempo completo. Loca profesional. Loca consecuente con su compromiso de mantener una férrea, prolongada, sistemática y total oposición a la razón.

Y aun dormida era loca, pues según cuentan sus vecinas, sus sueños e incluso sus pesadillas eran insanos, es decir cuerdos, porque todo el mundo sabe que los locos sueñan al revés, tienen sueños correctos, no disparatados, fragmentados o surrealistas como los que tenemos la gente que presumimos de juiciosos y reflexivos.

Los locos ¿quién ignora esto? sueñan historias con principio, nudo y desenlace como debe ser una historia bien contada. La única anomalía que un purista del inconsciente podría encontrar en el sueño de los orates es que se desarrollan hacia atrás, comenzando por el desenlace, finalizando en el preámbulo y en colores complementarios. Donde debería aparecer un azul se ve un rojo, y los verdes de las colinas están teñidos de un anaranjado eléctrico sin que nadie sepa quién les ha enseñado la rueda cromática con tanta precisión.

Doña Guadalupe no siempre fue así, ni su locura fue progresiva, como es lo usual en casi todos lo casos en que se comienza por ligeros deslices del pensamiento hacia un lado de la calzada y se termina por una franca carrera a campo traviesa por el ancho mundo de la sinrazón y la evasión total. No. La anciana se volvió loca de golpe y porrazo como si una mano inmisericorde le hubiera accionado el interruptor del entendimiento y apagado la luz de la inteligencia por falta de pago y sin previo aviso.

Aquel fatídico día se levantó a las cinco y media, malhumorada y quejumbrosa como todos los días, encendió la radio y desplazó la aguja del dial hasta la estación de las rancheras madrugadoras.

Acababa de entonarse escuchando a Los Tacuacines del Norte y con ese fondo musical rural y campirano murmuraba sus oraciones de costumbre, tan aceleradas y automatizadas que se habían vuelto ininteligibles, aún para ella misma, y se disponía a bregar con los quehaceres de otro día más.

La cosa pasó a media tarde, mientras escuchaba las noticias y fue algo repentino como cuando a uno le da un piquetazo en las costillas y no le dio tiempo ni siquiera de recoger la ropa tendida ante la inminencia de la tormenta. Simplemente a Doña Lupe se le disparó el fusible de la cordura y se cortocircuitó de por vida.

Su capacidad, de la que presumía más o menos abiertamente, de mantener una actualizada información sobre los asuntos sociales y los movimientos de la izquierda se esfumó, se declaró subversiva de la lógica y se fugó ilegal y sin documentos al país del nunca jamás. No escucharía más los anuncios gritados por locutores fingidamente entusiasmados. No habría más radionovelas con actrices lloronas entrampadas en dramas de emociones primitivas y sin control, no más preocupaciones por el costo de la vida ni por el resultado de las campañas electorales.

Esas cosas, como las oscuras golondrinas que aprendieron nuestros nombres, ya no volverían. Quizá porque ella no tenía balcón, ni enredaderas, ni cristales en la ventana, sino simplemente un cuadrado de luz menguado al mediodía por una cortina de tela para mantel.

A partir de aquel día se graduó de incoherente, fue vecina del disparate y confidente de lo absurdo. Y por qué no decirlo, aparentemente también fue feliz en ese mundo misterioso y desconocido a donde ingresó sin bombos, platillos, alfombra roja ni papeles.

Según cuentan aquellos que especulando aciertan con más tino que los científicos que presumen de pronosticar si lloverá hoy por la tarde, la causa de su locura fue la noticia de la muerte de su único hijo, abatido por los caza inmigrantes mientras trataba de ingresar clandestinamente al país de los que se autodenominan dueños del sueño americano. Como si del río Bravo para abajo no fuéramos americanos –más que los importados de Irlanda – y no tuviéramos sueños, más lúcidos y fulgurantes que las luces de Las Vegas.

No me costó dar con su dirección. Encontré a la anciana sentada en medio de su pieza con la mirada fija en el piso, ocupada en descifrar con tozuda concentración el misterio de aquel cuadrado de sol que se había resbalado desde la ventana. No se volvió para mirarme cuando entré ni dio muestras de curiosidad o de temor cuando arrimé la única otra silla.

Contra toda opinión especializada, algo me decía que aquella anciana me entendería, y que mis palabras descenderían fluidas y luminosas hasta los recodos de su mente. O quizá más bien ese era mi deseo.

Loco yo por intentarlo, loca ella por definición, lo peor que podría suceder era que perdiera una tarde, lo cual, después de todo, no sería una pérdida teniendo en cuenta que estaba cumpliendo la voluntad de un moribundo. Y aunque mi sentido común me tildaba de inconsecuente, igual comencé a hilvanar mi historia como comienzan casi todos los que no saben por donde empezar, con una excusa, que si bien no es creíble para nadie, al menos nos da pié y entrada en la conversación.

-Bueno... Verá Doña Guadalupe... en realidad yo debería haber venido hace algunos meses. Pero usted sabe, el trabajo, las diligencias, en fin, una cosa fue tirando a la otra y las semanas fueron pasando...

Vacilante me detuve esperando encontrar en aquel rostro saturado de indiferencia alguna señal de entendimiento que nunca vino.

- Lo importante es que ya estoy aquí, no es cierto? Verá, yo soy reportero. Si, persigo noticias. Donde hay un barullo, ahí estoy yo con mi cámara y mi libretita - Sonreí de lo que yo consideré un chiste, y acerqué más la silla - El caso es que hace seis meses me encontraba haciendo un reportaje sobre los peligros que corren los que atraviesan la frontera ilegalmente, cuando a eso de las tres y media de la tarde fui testigo del asesinato de un joven que infructuosamente trató de... Bueno, usted sabe, de cruzar al otro lado.

Moribundo, sacó de su bolsillo esta carta dirigida a usted y me hizo prometer que la entregaría personalmente. Lamento no haber venido antes, pero… bueno, aquí la tiene.

La anciana, como llegando de una tierra fantástica poblada de duendes, mágica, lejana, gris y escondida entornó los ojos. Una estrella fugaz de inteligencia cruzó el firmamento oscuro de sus pupilas y se perdió en el horizonte de su indiferencia.

Sin prisa, tomó el sobre, lo rasgó, sacó la carta y la leyó.

Contrariamente a lo que cualquiera esperaría, Doña Guadalupe sonrió y mirándome con ternura como si estuviera viendo a su propio hijo, preguntó:

-Dice usted que mi hijo murió a las tres y media de la tarde?

-Si… El sol todavía estaba muy alto…


-Bien, me alegro por mi Juancito. El cielo cierra a las cuatro.

Nostalgias...



Buenas nuevamente, la verdad es que se le coge el gustito rápido a esto de escribir, o más bien de transmitir o expresarse.
Lo primero es pedir sinceras disculpas a mi amigo Víctor por casi quemar su ordenador tratando de corregir y llevar por buen cauce mi relato anterior, pero también debo advertir que este no se quedara atrás. Dicho lo dicho hoy quiero escribir sobre la infancia, sobre el cambio de la infancia de hace unos 18 o 20 años a la que percibo hoy en día.
Recuerdo mi infancia, la de mi hermano y la de mis amigos y sinceramente me provoca emoción, recuerdo el barrio, el viejo y querido Caballito que callaba nuestras más grandes trastadas y que contemplaba nuestras alegrías, peleas, amistades y muchas veces enemistades con chicos de otras cuadras, (calles), aunque mi lugar, (nuestro lugar), no era el barrio en sí, era el encuentro de tres esquinas: "tres calles", calles y esquinas con historias maravillosas. Ahí crecimos todos, éramos tres "banditas" (así las llamaba mi viejo), la de los pibes "grandes", tremendos pelotudos de 25 a 30 años con mentalidad bastante inferior a su edad, la de los "medianos" en la cual estaba mi hermano Fede, junto a el galleguito, juan pablo, el gordo, etc; y luego veníamos nosotros que éramos la de los "pendejos", (chicos de unos 10 a 12 años), chicos con una imaginación que asustaba.

Fuimos exploradores del emblemático Hospital G. Durand, conocíamos todos los pasillos, pabellones, ruinas, todo; era en ralidad uno de nuestros patios de juego, fuimos, (dicho a lo criollo), "beisbolistas", formamos entre los "medianos y los "pendejos" un equipo, en vez de jugar con bate y pelota de basebaall, nos limitabamos a jugar (ya que dinero no habia), con pelotas de tenis que nos regalaba doña Julia, y con paletas playeras de madera como bate. Nos llamábamos los "Dullings", ¿que significaba?: no lo sabía nadie pero sonaba importante y sobre todo internacional.
Tambien fuimos comerciantes, vendimos desde revistas de Video club que nos regalaba el Bocha ,hasta kiosqueros con productos que le robabamos mi hermano y yo a mi viejo para venderlos a escasos 20 metros de su kiosco, (si hasta me acuerdo que le guardábamos botellas de vidrio al botellero que pasaba con el carro y el caballo), era algo así como nuestro proovedor.
Voy a dejar de contar historias que para ustedes serán aburridas o tontas, pero que para mí son muy, muy importantes ya que las revivo siempre al igual que cada uno de ustedes las suyas, (supongo).
Pero hay algo que me da tristeza: no sé si alguna vez se habrán parado a pensar, que la cosa cambió, lo veo en los niños de hoy en día y más puntualmente en mi hermano de 7 años.
Me da vértigo el pensar o imaginar que quizá nunca pueda contar como yo o como muchos de ustedes historias como las nuestras, imagino a mi hermano o a cualquier niño dentro de 20 años tratando de exprimir su memoria para sacar algún recuerdo de su infancia, lo cual veo yo muy difícil, o en realidad muy fácil...
Recordarán algún día en el cole, donde la (play) no existe y se vean obligados a jugar con la imaginación sin darse cuenta que es más divertido ser el protagonista de ese juego y no encarnar a spiderman en una de sus batallas por salvar a e.e.u.u. (uyyy, lo puse minúsculas). Llegarán ese día a casa y le contarán a sus padres que Pepito el del 5to se lastimó la rodilla corriedo detrás de él jugando a la mancha, o que es el más rápido de todos, (salvo Belen la del octavo que como le gusta la deja ganar)
. No se dan cuenta que eso es lo que van a recordar en un futuro, que eso es lo que los va a emocionar como a mí o a ustedes, y no llegar a casa con los ojos rojos de tanta play, computadora, x box, game cube, nintendo, game boy y derivados de ellos, para contarle a mamá y a papá que le dieron una paliza al malo de turno y salvaron nueva york (otra vez con las minúsculas para los nombres propios). Quiero decir, escribir, y por sobre todo rogar a los padres de estos niños que no les nieguen a sus hijos la posibilidad de tener, recordar y contarle a sus nietos historias como las mías o las de ustedes, ellos se merecen la infancia!!!

...En los tiempos que corren y la modernidad que nos aplaca yo solo quiero ser algo con respecto a esto, quiero ser un anticuado.
Nico

Juntos Somos mas.


Familia de “YO ARGENTINO”:
Como bien dice Adrián en la entrada de ayer, empiezan a ser muchas las personas que de una forma u otra dieron con este espacio... particularmente recibo diversos comentarios del blog de gente que vive por Valencia y alrededores y el interés de las personas de participar en el mismo, aportando distintas experiencias y puntos de vista sobre las mismas cuestiones... Con respecto a los que estamos del otro lado de atlántico, veo que el blog está empezando a ser un puente para todos aquellos, que hasta ayer, pensaban de una manera y deseaban hacer saber su opinión en alguna lugar.
Casi sin querer nos encontramos con esto (y nos gusta)...
En origen (el programa de radio que íbamos a hacer junto a Adri) no tenia mucho que ver con la actualidad de “YO ARGENTINO”, pero lo bueno de todo esto es que nos chocamos con un mundo nuevo que nos lleva por caminos
desconocidos pero llenos de ilusión...
Y no se dan una idea de lo hermoso que es hacer algo y que se empiece a prender gente para darle vida a ese “algo”.
Bueno, ese es el caso de “Mery” (y su deseo de compartir algo tan íntimo como una carta a su propia familia), y será también el caso que hoy les presento: “el de Nico”, un amigo uruguayo-argentino (como a él le gusta mas) que hace días que lee las entradas y me dice: “yo quiero hablar de la inmigración”... así que: Nico, como Mery, como alguna vez fue Iván y Jose como también Eli, etc...
BIENVENIDOS A TODOS!!!, los dejo con las reflexiones de Nico...

Mi opinión de lo que es ser un inmigrante.

Buenas, primero que nada me gustaría decir que la palabra inmigrante me encanta; junto a mestizo son de las dos palabras que más me gustan. Tienen una fuerza y una capacidad descriptiva que solo pocas de ellas poseen.
Sin empezar a desvariar mucho voy a hablar de la primera, no de la etimología de la misma, sino de lo que significó, significa y significará ser un inmigrante para mí:
Yo creo que todos salimos de nuestro país con un mismo y claro objetivo, (habiendo excepciones claro, como el progreso), eso que tanto le cuesta conseguir a Argentina. Eso que se perdió años antes de haber nacido yo, que cuesta conseguir, vaya si cuesta, pero algo que es muy fácil de perder.

Yo siempre digo que la democracia es lo primordial para el progreso de un país, aunque también creo que en Argentina y en la mayoría de los países de América del sur es demasiado joven; esto sumado a la desvergonzada y frenética corrupción que inunda los pagos, las malas gestiones, las privatizaciones de las empresas y paisajes naturales que nos generaban ganancias, las deudas que se socializaron, o sea, deudas que pasamos a pagar nosotros en concepto de i.v.a, impuestos, etc. La policía que en vez de combatir los crímenes los comete, los políticos que hablan pero no dicen, incluso nosotros que votamos pero no elegimos y muchas otras cositas que hacen que la gente tome decisiones que en la vida se le pasarían por la cabeza si esto no fuera así, por ejemplo, o mejor dicho, "EL EJEMPLO",

Emigrar, dejarlo todo, familia, amigos, muchas costumbres, muchos olores, sabores, cosas que con el tiempo se convierten en recuerdos, que nos ponen nostálgicos, ciclotímicos, rabiosos y a veces, (en mi caso me pasó), despechados, sintiendo que el "país me echó", que me negaba oportunidades dentro y me obligaba a buscarlas fuera, eso y muchas cosas más que harían esto interminable. Supongo que todo eso lo genera la decepción, la distancia, la tristeza, el desarraigo, pero también creo que es normal, que es entendible y en cierto punto debemos permitírnoslo.
Las cosas con el tiempo van cambiando, (cuesta sí), pero empezás a mestizarte con la gente de aquí, con el lugar, ves a uno con un mate en la calle y lo mirás así como esperando algo, algo así como hermanarte más, cosa que en muchas, ( muchas ocasiones “no pasa”), ya que la arrogancia que nos caracteriza. y ese orgullo mal formado que adoptamos al nacer o criarnos en suelo argento nos hace olvidar que vinimos con una mano atrás y otra delante. Pero bueno, son cosas con las que hay que aprender a lidiar.

Sé que para todos no es así, hay quienes se acostumbran, quienes se enamoran de éste país y no quieren volver, quienes están por estar, quien está acá y va diciendo por ahí que esto es una mierda, que si el lugar, que si la gente, (vamos), el imbécil de turno, también el que se adapta pero siempre tiene claro donde quiere terminar sus días (a Argentina me refiero), o está el que como yo termina pensando y sintiendo que es algo así como un ciudadano del mundo que te tocó ó elegiste desarraigarte y enamorarte tantas veces de un sitio que te sentís un poco de todos ellos.
En fin ser inmigrante es para mi un símbolo de coraje y cobardía, de amor y odio, de progreso y retroceso, de inteligencia y de estupidez, de acierto y desacierto, en realidad lo que quiero decir es que es una persona como cualquier otra, ni más ni menos, lo único que nos diferencia del resto es el país de origen y el acento,(muy productivo dicho sea de paso)

Gracias totales

Bueno primero que nada gracias VICTORIO porque sabes estar en esos momentos especiales y por eso es que te queremos tanto (digo queremos porque Ruthy va a estar de acuerdo totalmente).
Las gracias también a todos los que están comentando y a todos lo que nos votaron, lo que hace que en el concurso organizado por INTEL nos miren con otros ojos. Es una de esas cosas que suceden sin pensarlas, este quería ser un espacio que de alguna manera reemplazara el programa de Radio que intentamos hacer durante el verano de Calafate y que quedo frustrado. Por eso el volveremos y seremos Radio. Y termino siendo un extraño y a la vez alucinante lugar donde confluyen amigos, conocidos, vecinos que no conocemos, gente que esta en otros paices y que se siente identificado con alguna opinión y para muchos también se convirtió en una especie de paso obligado, un lugar al que vienen por unos mates virtuales y que les hace bien, esas cosas que repetimos sin sentir obligación.
Por todo eso gracias y vamos a esforzarnos mas para que no se cansen de venir todos los días.
Y ahora quiero volver un minuto a los comentarios y los mails que nos hacen llegar, hace unos días nos escribió Mery, de ella quiero destacar dos cosas. La primera la sinceridad con la que escribe como diría mi querido Julio "la visión primera del mundo el que describe su entorno como un canto de alabanza". Y la segunda que nos haya participado de esta carta muy personal ya que se la envió a su familia a los pocos días de venirse a Calafate.
Gracias Mery y a continuación su carta.

Les cuento que acá... en el sur, o el culo del mundo (como más les guste) nosotros nos acostumbramos a miles de cosas...
Nos acostumbramos a que haya días en los que se corta la luz cada media hora, a que se corte el agua, a que la gente esté de paso, a que haya más extranjeros que locales, a que todo de alguna manera sea efímero... Nos acostumbramos al frío por las noches, a salir a todos lados con alguna camperita, a que caiga nieve como si fuera la última vez y después el sol en media hora se encargue de borrar todas las huellas...
Nos acostumbramos a vivir de prestado, a que los alquileres salgan una fortuna, al kilo de helado a $32, a hablar en neutro (o en gallego o en ingles, francés, portugués o cualquier otro "idioma" según el caso), nos acostumbramos a ver las mismas caras, los mismos lugares... hasta los mismos perros...
Nos acostumbramos a acostumbrarnos... a vivir cambiando de: gente, pasajeros, casas...
Nos acostumbramos a despertarnos viendo las montañas, a que el kempinski nos haya tapado la vista al lago, a dar vueltas en la costanera...
Nos acostumbramos a ir a la playita en verano pero sin meternos al agua... al hospital público, a la falta de semáforos, la falta de colectivos, a bajar al pueblo a hablar por teléfono, a comprar cigarrillos una vez por semana, a la falta de cosas... de repente el pueblo se vacía de algo y esperamos pacientemente a que llegue de Buenos Aires... Nos acostumbramos a ver la ciudad más limpia cuando viene el presidente. Nos acostumbramos a leer las noticias después del mediodía...
Nos acostumbramos a la falta de elementos de lujo tales como: heladeras, lavarropas, secarropas, televisores...
Nuestras diversiones son mucho más limitadas que en la gran ciudad... Nos divertimos viendo el lago correr, viendo nevar en las montañas (en las montañas, no en el pueblo), esperando la luna llena para ir a ver al glaciar. Nos alegramos cuando se llena el lago, cuando se empieza a congelar, cuando abren los bares de siempre, cuando sale el sol y podemos tomar mate junto al arroyo del cañadón, cuando nos juntamos con amigos, cerveza o mate de por medio, a contar nuestras anécdotas de la semana, a revivir viejos recuerdos o simplemente a sentir a las horas pasar...
Quizás para muchos esto es la nada misma, para mí es el lugar en el mundo... ese lugar donde puedo vivir por largo tiempo sin necesitar ver la tele todo el tiempo, donde gracias a lo que sea, no tengo que lidiar con subtes, colectivos, trenes, gente que empuja, que putea, que corta calles, que se queja, que hace ruido, que se apura, que corre, que habla sin respirar, que no entiende que la vida no es eso...
Por suerte, yo también puedo acostumbrarme... acostumbrarme a que hay una vida mejor en algún lado...


*+* Mery *+*